NO LLEGUES TARDE

7/5/12

Ellas vienen a tiempo, los demás cuando tienen tiempo.

Entonces recordé aquello que me mantenía en pie y me obligaba a levantarme de la cama cada día. Pensé en ellas, en cómo habíamos pasado de ser más de las que se podían contar con una mano, a ser tres.
Y me di cuenta, que un día como otro cualquiera decidimos ser tres, tan solo nosotras tres y el mundo, decidimos contarnos todo y no guardarnos ningún secreto, ayudarnos siempre que estuviese en nuestras manos.
Compartíamos gustos, secretos, ropa, pensamientos, aunque no siempre coincidíamos en el chico, posiblemente eso era una de las cosas que más nos unía, que cada uno tendría su propia historia con un chico distinto y así podíamos contarnos todo con lujo de detalles.
Podíamos hablar de tantas cosas y no cansarnos, de imaginar cosas inalcanzables pero que resultaban muy entretenidas... Nos veíamos en un futuro lejano, compartiendo nuestras novedades, riéndonos de nuestras tonterías de cuando eramos más pequeñas...
No nos importaba perder el tiempo diciendo estupideces, podíamos reír hasta que amaneciera, bebernos unas copas de una vez y brindar por nosotras, por nuestras suerte, comer sin límites y engordar de felicidad.
A veces no era necesario hablar, el silencio junto con las sonrisas dibujadas en nuestras caras, podían describir perfectamente lo que sentíamos.
No dábamos de nosotras para recibir algo a cambio, simplemente éramos tal y como nos apetecía, dábamos para compartir.
Y sé de sobra que estarán AHÍ, en todos los momentos... lo sé, y nunca he dudado de ello. Antes de poder caerme, ellas me sujetaron.
Estar con ellas no es una pérdida de tiempo, sino un segundo más que podemos pasar juntas.
Sobran los nombres cuando los gestos bastan, ellas lo saben.

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