NO LLEGUES TARDE

9/6/12

De ilusiones se vive


Y me doy cuenta de que cada día que pasa ese vacío que dejó en mi interior va desapareciendo poco a poco. Siento que empiezo a olvidar, que cada vez me cuesta más recordar su fragancia, su suave y delicada piel, mis manos rodeando su pálido cuello y las suyas alrededor de mi cintura. Ya casi no recuerdo el timbre de su voz, la forma en la que me miraba y me comía con la mirada, su manera de caminar, ni sus manía y costumbres.
Cierro los ojos, lo veo todo nublado, puedo ver a una chica sentada en un banco, sola y más que sola, deshaciéndose de unas fotos, una rosa, un bolso y otras cosas. Lo recuerdo medianamente, sus pequeños detalles que acabaron en un caja y que nunca más fue abierta. También puedo ver como un chico joven, más o menos de la misma edad que la chica se aleja sin decir palabra, sin dar ninguna explicación. Todo encaja.
El tiempo pasa y la distancia no es de ayuda.
Los besos se convirtieron en un simple soplo de aire, el fuego que existía entre nosotros, en un puñado de cenizas...
Pero el tiempo no todo lo cura y ojalá no recordase su intenso y dulce olor, sus brazos rodeándome, mis manos acariciando su cuello, mis labios frente a los suyos... Ojalá pudiera olvidar cada una de las cosas que nos dijimos, su manera de andar, sus susurros y caricias.
Y aun sabiendo que su recuerdo siempre permanecerá cerca mía, cada vez soy más fuerte, ya estoy preparada para lo peor que pueda venir, no me importa tropezarme ni huyo de los desafíos.
Solo estoy segura de una cosa, y es que ya no recuerdo el significado de la palabra MIEDO.


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